5/9/09

Quebracho

Dirección: Ricardo Wullicher
Guión: José María Paolantonio
Fecha de estreno: 16 de mayo de 1974
Actores: Héctor Alterio, Osvaldo Bonet, Juan Carlos Gené, entre otros.

Siguiendo la línea de películas sobre la historia de luchas populares, esta es una que me ha comentado hoy un compañero del hospital F.

Narra la historia de La Forestal, empresa inglesa de explotación del quebracho colorado instalada en la Argentina, desde 1900 hasta 1963, en el norte de la Provincia de Santa Fe y sudeste del Chaco. El quebracho colorado y su principal subproducto, el tanino, eran un bien muy codiciado entre 1918 y 1945 y su explotación se convirtió en eje de luchas políticas y sociales engarzadas con la evolución del sindicalismo.


Está ambientada en la segunda mitad de la década del ‘10, y trata el problema de los hacheros, explotados sin restricciones por los empresarios ingleses, quienes gracias al amparo de los gobiernos provinciales y nacionales, a la ayuda represiva de la policía local y de una pequeña fuerza armada (la "gendarmería volante" o "los cardenales") especialmente formada por la empresa, sometían a los obreros argentinos a condiciones de vida cercanas a la esclavitud. Una película que nos permite revisitar nuestra historia de una manera lúcida e inquietante.

Podemos observar en Quebracho, al igual que en La Patagonia rebelde, el papel fundamental que han jugado las ideas de los inmigrantes europeos referidas al anarco-sindicalismo, en el surgimiento del movimiento gremial.

Tiempos caldeados

13/7/09

La Patagonia Rebelde

LA PATAGONIA REBELDE (1974)

Dirección: Héctor Olivera
Guión: basada en la novela "Los vengadores de la Patagonia trágica" de Osvaldo Bayer
Actores, entre otros: Héctor Alterio, Federico Luppi, Luis Brandoni, Pepe Soriano

UN FILM SOBRE LOS FUSILADOS DEL AÑO 20
Por HÉCTOR GROSSI

La sexta película del realizador argentino Héctor Olivera comenzó a filmarse el 14 de enero último en Puerto Deseado (Santa Cruz) bajo el título de "La Patagonia Rebelde", sobre la base de la adaptación cinematográfica de una copiosa investigación histórica de los fusilamientos ocurridos en el sur en 1920.
Héctor Olivera eligió para comenzar su trabajo —"La Patagonia Rebelde"—, la secuencia que recrea el combate entre Facón Grande y las tropas del Comandante Zabala, históricamente ocurrido en la estación Tehuelches. Esos personajes serán interpretados, respectivamente, por Federico Luppi y Héctor Alterio.
Una nutrida documentación fotográfica —más de 500 fotografías—
obtenidas del Archivo Gráfico de la Nación, otras pacientemente detectadas por el autor de la investigación, y las aportadas por un residente de Río Turbio, el profesor George Gooderham, son parte fundamental del ingente instrumental orquestado por Olivera para acceder al conmocionante episodio ocurrido en lugares de Santa Cruz, a comienzos de los años 20, de este siglo. A esos mismos objetivos confluyen la actividad de María Julia Bertotto (vestuario), Oscar Piruzanto (escenografía) y Luis Repetto (productor ejecutivo).
Con un costo estimado en 300 millones de pesos viejos, "La Patagonia Rebelde" se filma en Río Gallegos, Río Turbio, Pico Truncado, Lago Argentino, para culminar con escenas a realizarse en los estudios Baires, vecinos a la Capital Federal, donde se han recreado calles de Río Gallegos, la Federación Obrera, la Sociedad Rural y el Hotel Argentino —lugares de la mencionada ciudad santacruceña— donde ocurrieron episodios claves de la rebeldía referida en el título de esta obra.

Quince años después

"Esta película, el deseo de hacerla, arranca hacia 1959, cuando ensoñamos encarar la adaptación cinematográfica de la novela de David Viñas, "Los Dueños de la Tierra" —recuerda el director Olivera—; el mismo escenario, personajes y situaciones tomados de la realidad histórica, coinciden en aquella novela. Quince años después alcanzamos a concretarlos. Creemos que valió la pena esperar. Ahora, en este momento político del país, las elecciones nacionales y el acceso al Gobierno de una fuerza democrática y popular, han facilitado las cosas, entre otros motivos —precisa Olivera— porque "La Patagonia Rebelde" debe contar con colaboración oficial".
Redacción: ¿Qué clase de colaboración?
Olivera: La que se concreta en el apoyo del Instituto Nacional
de Cinematografía cuando declaró a "La Patagonia Rebelde" de interés especial, y el apoyo de armas, municiones y hombres de la policía de Santa Cruz.
Redacción: ¿Y el Ejército?
Olivera: No, el Ejército no. Estimamos que reclamar esa colaboración importa tanto como obligar al Ejército a revisar hechos que, oficialmente, no existieron para la institución.

"La Patagonia Rebelde" será una película absolutamente dramatizada, con excepción de un montaje fotográfico incluido en el comienzo de la misma, documentación que, con el aporte de un locutor, ubica al público respecto de lo que era la Patagonia entre los años 1920 y 1923.

Un fondo militar

"Mi paso de 4 años por el Liceo Militar —declara Héctor Olivera— me ha dejado, en el fondo, algo del Ejército. De allí que del gran número de personajes reales que figuran por su nombre verdadero en la película: Gallego Soto (Luis Brandoni), Facón Grande (F. Luppi), Alemán Schultz (Pepe Soriano), Ministro Gómez (Alfredo Iglesias), Outerello (Osvaldo Terranova). Chileno Fariña (Franklin Caicedo), Graña (Tacholas); y aquellos otros que por razones de producción hemos revestido con nombres inventados: Comandante Zavala (en rigor se trata del famoso Comandante Varela, H. Alterio), Juez Velar (Emilio Alfaro), Méndez Garzón (José María Gutiérrez), Mathews (Jorge Rivera López), Capitán Arzeno (Héctor Pellegrini); de todos, el personaje que más me interesa, por aquel fondo que me ha quedado, es el del Comandante Zavala. Ese hombre viajó dos veces a la Patagonia: la primera para laudar a favor de los obreros, fue un héroe de los huelguistas; la segunda vez, para fusilar a diestra y siniestra. Pienso —dice Olivera— que él es un poco el ejemplo de lo que ha sido, en muchas oportunidades, el Ejército argentino: no tanto victimario, sino ejecutor por cuenta de otros...
Redacción: ¿De quiénes?
Olivera; Ejecutor en nombre de los políticos, de los intereses económicos, de Inglaterra, de Chile y de Estados Unidos...
Redacción: ¿Y usted qué se propone hacer o demostrar en "La Patagonia Rebelde"?
Olivera: Me alarma que el Ejército pueda volver a ser el chivo expiatorio. Lo que narra la película está avalado histórica y documentadamente en cada detalle. Esto ocurrió, no es una leyenda negra. En algún grado mi película tendrá un sentido admonitorio, además del objetivo esclarecedor, el de informar. Los hechos evocados en la película son muy sintomáticos. Por un lado corresponden al período de un Gobie
rno popular, encabezado por Hipólito Yrigoyen, y eso nos importa. También nos importa presentar una región de nuestro país que no parece pertenecer a él, con características propias, totalmente diferentes al resto de la Argentina.
Redacción: Además de su interés dramático por el personaje del Comandante Zabala. ¿usted tiene partido tomado con respecto a las dos fuerzas que pugnaron en Santa Cruz, hacia 1923?
Olivera: Dentro del marco de objetividad que impone toda recreación histórica, es lógico —además— que no pueda ser una película fría si recordamos que fueron masacrados centenares de obreros. Creo que la película habrá de traducir, emotivamente, lo que propone la misma tragedia.

Redacción: La bibliografía argentina en la materia reconoce un ilustre antecedente, el de Borrero y su libro "La Patagonia Trágica".
Olivera: No podíamos usar ese título pues los hechos culminantes que asumirá la película no fueron tratados por Borrero, él anuncia la continuación de su libro con el tratamiento de aquéllos en una obra jamás escrita, bajo el proyectado titulo de "Orgía de sangre".
Redacción: ¿Cómo vincula esta obra con sus cinco películas anteriores, en su mayoría desplegadas dentro del campo de la comedia?
Olivera: "La Patagonia Rebelde" no tiene nada que ver con mis anteriores películas. Podríamos quizás exceptuar, por la seriedad crítica en sus objetivos crítica en sus objetivos, a "Las venganzas de Beto Sánchez". Pienso que nuestra próxima película se entronca con un proyecto frustrado, si de "Los Caudillos", película que curiosamente habría tratado sobre una expedición del Ejército al interior para someter, c
omo en "La Patagonia Rebelde", a una rebelión popular.
Redacción: ¿Esta película es indicativa de su inmediato futuro en cine?
Olivera: Pienso que marca una tendencia que tanto las circunstancias generales del país como nuestra empresa (Aries) podrán facilitar. "La Patagonia Rebelde" retoma la primera línea temática de Aries (El Jefe, El candidato), con, la diferencia de que hemos logrado armar una estructura industrial y comercial que nos permite afrontar riesgos económicos, como los que supone una producción de esta envergadura.

Estación Tehuelches, Santa Cruz, escenario clave de la película, donde se registró un terrible combate entre los huelguistas y las fuerzas de represión

11/1/09

LOS HIJOS DE FIERRO


Dirección: Fernando Solanas
Guión:
Fernando Solanas según el poema homónimo de José Hernández
Fecha de Estreno:
12 de abril de 1984


Carta de Fernando "Pino" Solanas a los espectadores (escrita para su estreno en Argentina en 1984):

A comienzos de los años '70, y con la idea de reflejar el momento histórico que vivíamos, empecé a concebir una nueva película. Dos proyectos rondaban mi cabeza: por un lado, una recreación del Martín Fierro; por el otro, la solitaria resistencia que diariamente protagonizaban los trabajadores contra el sistema oligárquico militar. Inicialmente había dos películas, dos imágenes diferentes: una mítica simbólica, y una realista cotidiana. Pero no estaban separadas; eran las caras de una misma historia y, con el correr de los meses, se fueron amalgamando, confundiendo, enriqueciendo con cientos de relatos y memorias que recogí en los barrios, los cafés, los sindicatos, en los patios y las generosas cocinas del Gran Buenos Aires. Estas notas exponen el plante histórico y temático de "Los hijos de Fierro".


MARTIN FIERRO: UN POEMA DE EXILIOS

A más de un siglo de su creación, la obra de José Hernández continúa marcando la línea divisoria entre dos concepciones enfrentadas: Una colonizada y una nacional. Para Jorge Luis Borges, un "europeo en el exilio", como él mismo se define "pensar que nosotros, los argentinos, estamos representados por un gaucho matrero y desertor, es totalmente imposible. Nuestra historia es mucho más compleja que las vicisitudes de un cuchillero de 1872, aunque hayan sido contadas de un modo admirable". Para Leopoldo Marechal, en cambio "... el Martín Fierro es materia de un arte que nos hace falta cultivar ahora como nunca: el ser argentinos y latinoamericanos. Como las epopeyas clásicas, es el canto de un pueblo, es decir, el relato de sus hechos notables cumplidos en la manifestación de su propio ser y en el logro de su destino histórico. ¿Y quién es el héroe en el Martín Fierro? En el sentido literario, es un gaucho de nuestra llanura, y en sentido simbólico, es el pueblo de la Nación recién salido de su guerra de la Independencia y de sus luchas civiles, en las cuáles se ha fogueado. Por lo tanto es el real protagonista del drama en que se juega su devenir".

Si Martín Fierro es, para Borges, el gaucho inadaptado, rebelde ante las leyes de la sociedad, para la interpretación nacional es algo muy distinto: el representante de una clase y de un pueblo a los que el nacimiento de la oligarquía ganadera arrebató sus tierras y derechos, mientras la organización neocolonial del país los marginaba y condenaba a peregrinar por el desierto.

"Tuve en mi pago en un tiempo
hijos, hacienda, mujer,
pero empecé a padecer,
me echaron a la frontera
¿y qué iba a hallar al volver?
Tan sólo hallé la tapera."

El "Martín Fierro" es la expresión de nuestro gran exilio interior, aquel que se abre con la derrota de Caseros y se fortalece en Pavón. Tras la consigna "civilización o barbarie" ser marcó a 40.000 gauchos, y se llevó adelante la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay. Era el triunfo del modelo de país dependiente, la bienvenida al capital inglés. Pocas veces una elite dirigente tuvo un proyecto tan alienado como el de Mitre y Sarmiento: construir la Nación reemplazando la sangre nativa por sangre "superior", para el caso la sajona. Comenzaba la conquista del desierto, y el gaucho, perseguido con la ley contra la vagancia, fue llevado a los fortines para combatir a los indios. Se estaba montando la "usina del progreso" y como puntualiza Marechal... "el gaucho Martín Fierro es un desertor de esa usina, una hostilidad militante, lo que se llamaría un elemento de perturbación"

Estas son las circunstancias trágicas que dan origen al poema, escrito por José Hernández en 1872 en el exilio, cuando escapaba junto a López Jordan, de la persecución de Sarmiento. Desde entonces hasta hoy, la superestructura cultural del país quedó en manos de la oligarquía portuaria, cuyas capas dirigentes ¡sus intelectuales, tecnócratas y oficiales- fueron responsables del saqueo y el despilfarro de las posibilidades argentinas. El pueblo ha subsistido soportando o resistiendo proyectos que, siempre impuestos por la violencia del golpe de Estado, lo marginaban social y políticamente en beneficio de las metrópolis de turno. En lo que va del siglo, solo durante treinta años estuvieron vigentes la Constitución y nunca, en esos años, se logró implementar un plan antinacional. Por eso no resulta desmedido afirmar que el pueblo argentino ha vivido una suerte de exilio en su propia tierra. La separación de Fierro y sus hijos al final del poema es la formidable metáfora hernandiana de ese exilio nacional.

LOS HIJOS DE FIERRO

Los descendientes de aquellos gauchos que habían emigrado a las ciudades y los de otros trabajadores que habían llegado de Europa, conformarían cien años más tarde la clase trabajadora urbana. El protagonista histórico ya no es un héroe de derrota como el solitario gaucho de la pampa sino un personaje colectivo que ha conquistado su dignidad y sus derechos fundamentales y se ha organizado para defenderlos: la clase trabajadora, LOS HIJOS DE FIERRO. La figura en la que estas mayorías reconocen a su conducción es Martín Fierro, y lo concebí no sólo como un personaje más sino como su punto de convergencia, el vértice de la pirámide, la síntesis de la representación de su conciencia histórica. El peregrinaje de Fierro a través del desierto es el difícil tránsito de la Nación en el llano, la búsqueda del camino liberador para la patria cautiva. En cuanto a los demás personajes conservé los principales del poema original: El Hijo Mayor, el Hijo Menor, Picardía, Cruz Viscacha, la Cautiva. Y agregué otros: Pardal, Angelito, El Negro, Elvira, Teresa, Alma. Todos tratados en dos niveles alternados: El individual y el colectivo. Ninguno de ellos encarna a una persona real; constituyen la presencia de diversos roles, tendencias políticas en el seno de la clase trabajadora. Del mismo modo, la insurrección del capitán Cruz es simplemente el sueño de Picardía y de muchos cuadros sindicales de la época, aunque la realidad dio, en el 56 oficiales como Valle, Tanco y Cogorno.

Los Hijos de Fierro, es un canto a la unidad y a la resistencia del pueblo argentino, frente a los diversos proyectos de dominación que han sido lanzados contra él a lo largo de su historia. Intenta reconstruir, a partir de la historia oralmente transmitida, la epopeya protagonizada por el pueblo desde la pérdida de su soberanía como consecuencia de un golpe militar hasta su recuperación. Tiene una clara referencia: la etapa que transcurre entre el golpe militar del 55 y el triunfo de las elecciones del 73. Etapa que, para la clase trabajadora significa 18 años de exilio interior, de proscripción política, de intervenciones sindicales, de anulación de conquistas obreras. Pero los HIJOS DE FIERRO, no es una crónica ni un testimonio, sino un poema época que evoca, a través de la ficción, la memoria popular de una de las más tenaces resistencias latinoamericanas.

Hoy presento al público la película tal como fue terminada en 1975, no sólo porque el conjunto consideró válida su visión de aquella resistencia, sino también porque refleja con bastante objetividad el pensar y el sentir de aquellos años. Sin embargo, la parábola del film trasciende la cronología histórica y adquiere mayor actualidad porque LOS HIJOS DE FIERRO, representa a los que luchas, hoy más que nunca por la plena vigencia de la Constitución y el fin de la violencia del privilegio. Es decir, los que luchan por la democratización de la sociedad argentina desde el barrio hasta el parlamento, desde la fábrica hasta el sindicato, desde el trabajo hasta la universidad, desde la calle hasta los medios de comunicación de masas. Las sucesivas batallas libradas por los HIJOS DE FIERRO continuarán siendo vigentes hasta que podamos conseguir estos objetivos.

17/11/08






























Yo he sido manso primero,
Y seré gaucho matrero -
En mi triste circustancia,
Aunque es mi mal tan projundo,
Nací y me he criao en estancia,
Pero ya conozco el mundo.

Ya le conozco sus mañas,
Le conozco sus cucañas;
Sé cómo hacen la partida,
La enriedan y la manejan -
Desaceré la madeja
Aunque me cueste la vida.

Y aguante el que no se anime
A meterse en tanto engorro,
O sino aprétese el gorro
O para otra tierra emigre -
Pero yo ando como el tigre
Que le roban los cachorros.

El gaucho Martín Fierro

31/10/08

La vida profesional



Los banqueros de la gran banquería del mundo, que practican el terrorismo del dinero, pueden más que los reyes y los mariscales y más que el propio Papa de Roma. Ellos jamás se ensucian las manos. No matan a nadie: se limitan a aplaudir el espectáculo.
Sus funcionarios, los tecnócratas internacionales, mandan en nuestros países: ellos no son presidentes, ni ministros, ni han sido votados en ninguna elección, pero deciden el nivel de los salarios y del gasto público, las inversiones y las desinversiones, los precios, los impuestos, los intereses, los subsidios, la hora de salida del sol y la frecuencia de las lluvias.
No se ocupan, en cambio, de las cárceles, ni de las cámaras de tormento, ni de los campos de concentración, ni de los centros de exterminio, aunque en esos lugares ocurren las inevitables consecuencias de sus actos.
Los tecnócratas reivindican el privielgio de la irresponsabilidad:
-Somos neutrales- dicen.

de Eduardo Galeano, "El Libro De Los Abrazos"

23/10/08


Notorio que el blog se encuentra resucitado luego de 1 año de soez abandono. Hora de empezar a darle bola, y quizás largar esa gilada del Feisbuc.

Fragmento de "La Cautiva" de Esteban Echeverría:

El festín

Noche es el vasto horizonte,
noche el aire, cielo y tierra.
Parece haber apiñado
el genio de las tinieblas,
para algún misterio inmundo,
sobre la llanura inmensa,
la lobreguez del abismo
donde inalterable reina.

Sólo inquietos divagando,
por entre las sombras negras,
los espíritus foletos
con viva luz reverberan,
se disipan, reaparecen,
vienen, van, brillan, se alejan,
mientras el insecto chilla,
y en fachinales o cuevas
los nocturnos animales
con triste aullido se quejan.

La tribu aleve, entretanto,
allá en la pampa desierta,
donde el cristiano atrevido
jamás estampa la huella,
ha reprimido del bruto
la estrepitosa carrera;
y campo tiene fecundo
al pie de una loma extensa,
lugar hermoso, do a veces
sus tolderías asienta.

Feliz la maloca ha sido;
rica y de estima la presa
que arrebató a los cristianos:
caballos, potros y yeguas,
bienes que en su vida errante
ella más que el oro precia;
muchedumbre de cautivas,
todas jóvenes y bellas.